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El coste de mirar distinto
Aquella tarde, con el mini-market vacío, Mari Estrella ordenaba la sección de papelería bajo la vigilancia de Narciso, su loro verde y azul, experto en estorbar y repetir las últimas palabras que oía, y de vez en cuando recuperaba alguna aprendida en otro momento. Entre dos cuadernos encontró un libro de tapas rojas que no recordaba haber visto. Una línea de polvo dorado recorría el borde inferior. —¿De dónde ha salido esto? —Esto. —Contigo se avanza muchísimo. —Muchísimo.
Antonia Saavedra Diaz
hace 3 días5 min de lectura
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