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Canta y no llores, el camino hacia la felicidad

Chris SantPere
8 oct
3 min de lectura

Anda con el cuerpo doblado por el paso de los años, doblado por las experiencias de la vida.

Anda sola pero firme. Anda como alguien que ha vivido y experimentado.

Con el pasar de los años aprendió a sumarse, a sobrevivir y a sentir.

Ella es mi abuela, tiene noventa y tantos años.

Cocina, cose, canta cuando se siente bien o sufre algún dolor.

Ella camina como una gatito apresurado en la cocina azul celeste, cutre y casi hortera.

Camina hacia el último paso de su vida.

La paz interior.


Canta, Canta y no llores cariño, porque la vida es un laberinto cruel, una chispa en la oscuridad. 

Empiezas a prender y de repente solo quedan las cenizas.


Ella perdió un país, a un hijo y a un marido.

¿Cómo hacer cuando todo lo vivido se vuelve de repente espuma ? Cómo vivir cuando pierdes a un hijo ? Cuando todo lo que conoces se derrumba ? Cuando tienes un dolor tan fuerte adentro que ni siquiera sabes como puedes seguir respirando.

Canta, canta y no llores, hija mía. Porque entre las luces del puerto de Orán y las de Marsella sólo hubo un suspiro. Dejaste de ver el huerto y los naranjos, el patio y las playas de Kristel o de Ain Franine. Encontraste el asfalto y el peso de una maleta medio vacía. Tomaste las manos de chiquillos acobardados por el olor a sangre que sintieron en su pecho. 


Y empiezas de nuevo.

Vuelves a encontrar algo sencillo. Un reencuentro con tus primos y tus sobrinos que se fueron como tú. Añoras los tiempos lejanos, pero creas nuevos vínculos en una tierra, una metrópoli. Aún no lo consigues por completo. Una llamada perdida y ya esperas volver a ver, a sentir, a gozar del ambiente de allí de esta tierra que te vio crecer, amar y criar a tu familia. 

Entonces te vas de nuevo, cortas los alicates y emprendes el rumbo a Marruecos.


Marrakech, Casablanca y el sol que calienta las calles así como los corazones. Vives bien. De nuevo te sientes como en casa. Vuelves a esperar que algún dia pondrás volver a la catedral de Santa cruz o pasearte por las tiendas de la avenida de Santo Eugenio, allá. No es tan lejos Marruecos de Argelia. Pero el sueño se quedará sueño y no podrás nunca más pisar TU tierra.


Canta, canta y no llores, amor. ¿Y qué te parece si reanudamos con nuestros orígenes ? Volver a la tierra de la que se fueron nuestros antepasados en 1898 ? Esta tierra cálida, llena de chiringuitos y de ambiente playero ? Estamos en 1972, año admirable, Torre del Mar, Málaga y unos cuba libres de tapeo, unos cacahuetes y unos mariscos. Unas tardes a charlar hasta las tantas con los vecinos cuando se sale a la calle a tomar el aire fresquito. 

Pero canta, canta y no llores, hijo. Porque la vida te va a dar otra lección, perderás a tu mejor amigo, al que conociste de toda la vida. A este joven que compartió tu habitación y con el que construías aviones de madera : tu hermano.


Canta, canta y no llores, cielo. Ya no puedes más, ya no puedes sufrir de su ausencia. Los chiringuitos se volvieron casuchas, el sol una nube inmensa, las rizas llantos y tu cicatriz de madre no se sanará.


Ya somos mayores mujer, ya lo hemos vivido todo. Ahora toca encontrar nuestra última casa.

Ese rincón donde podrás colocar tus retos, tus duelos y tus experimentos. 

Y vamos pa’ Francia. La pequeñita casa de pescadores ubicada en el paseo de los Ingleses te ayudará a aliviarte el alma. Tu hijo, el que vive, estará aquí para darte nuevos motivos de reír y de sentir. Rellenar este vacío que tienes en tu pecho, unos vestidos con flores y unos listones en el pelo, llegará el tiempo para volver a nacer.. La cogéras de la mano y la llevarás a la escuela. Aprenderéis a coser, a cantar y a cocinar. Será la niña de tus ojos y llevará siempre con ella la memoria de sus seres queridos.


Canta, canta y no llores, nena, ya puedes irte, ya vives en el corazón de los que te conocieron. 

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